La administración estadounidense abrió la puerta a modificar el nivel de protección del lobo gris y del lobo gris mexicano bajo la Ley de Especies en Peligro de Extinción, una medida impulsada dentro de su política de respaldo al sector ganadero.
El lobo mexicano vuelve a estar en el centro de una disputa entre conservación ambiental y actividad ganadera en Estados Unidos.
El presidente Donald Trump firmó el pasado 4 de septiembre una orden ejecutiva dirigida a fortalecer al sector ranchero estadounidense. Entre sus disposiciones, instruyó al secretario del Interior a determinar si el lobo gris y el lobo gris mexicano cumplen actualmente con los criterios necesarios para reducir o retirar su protección federal bajo la Ley de Especies en Peligro de Extinción.
⚠️ ¿QUÉ PODRÍA CAMBIAR?
La orden establece un plazo de 90 días para que el Departamento del Interior evalúe si ambas especies han alcanzado los criterios de recuperación que permitirían iniciar un proceso de delisting o reducción de su nivel de protección.
El gobierno estadounidense también plantea revisar las reglas relacionadas con la compensación a ganaderos por pérdidas ocasionadas por depredadores y considerar modificaciones que faciliten la intervención contra lobos cuando exista una amenaza para el ganado o la seguridad humana.
🐺 EL LOBO MEXICANO, EN UNA SITUACIÓN DELICADA
Aunque la medida no significa que el lobo mexicano haya perdido automáticamente su protección, sí abre una nueva etapa de revisión que podría tener consecuencias importantes para los programas de conservación.
Actualmente, el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos mantiene distintos niveles de protección para las poblaciones de lobo gris bajo la legislación federal. La agencia señala que, tras una orden judicial de 2022, los lobos grises de los 48 estados contiguos y México —con excepción de la población de las Montañas Rocosas del Norte— cuentan nuevamente con protección bajo la Ley de Especies en Peligro de Extinción.
🐄 EL CONFLICTO CON LOS GANADEROS
La administración Trump justifica la nueva política como parte de un esfuerzo para respaldar a los rancheros, quienes han denunciado pérdidas económicas relacionadas con la depredación del ganado.
La orden también contempla trabajar con los estados para impulsar modificaciones a sus propias listas de especies protegidas y sus criterios para autorizar la eliminación letal de lobos en determinadas circunstancias.
El debate, sin embargo, va mucho más allá de las pérdidas económicas: involucra el futuro de una especie que durante décadas ha sido objeto de programas de recuperación y conservación.
🇲🇽 UNA ESPECIE QUE TRASCIENDE LA FRONTERA
El lobo gris mexicano representa uno de los casos más emblemáticos de recuperación de fauna silvestre en América del Norte. Su historia está estrechamente relacionada con México y Estados Unidos, por lo que cualquier modificación a las políticas estadounidenses puede tener repercusiones en los esfuerzos binacionales de conservación.
Por ahora, el lobo mexicano no ha perdido su protección como consecuencia inmediata de la orden ejecutiva. Lo que comenzó es un proceso de evaluación que podría desembocar en una reducción o eliminación de determinadas protecciones federales.
El futuro de la especie vuelve así a quedar atrapado entre dos intereses que históricamente han chocado: la supervivencia de uno de los depredadores más emblemáticos de Norteamérica y las exigencias de quienes dependen de la actividad ganadera.
La decisión final podría marcar un nuevo capítulo —y un importante punto de inflexión— para el lobo mexicano.
