A unos 60 kilómetros de Uruapan, habitantes de Tancítaro mantienen un esquema de vigilancia comunitaria para proteger sus accesos y preservar una de las principales zonas productoras de aguacate del país.
Tancítaro, Michoacán.— Durante años, la extorsión y la presencia del crimen organizado marcaron la vida cotidiana de los habitantes de Tancítaro. Frente a ese escenario, comunidades del municipio optaron por organizarse y reforzar la vigilancia de sus caminos, convirtiendo los principales accesos en puntos estratégicos de seguridad.
El municipio, conocido como una de las principales regiones productoras de aguacate y considerado la “capital mundial del aguacate”, se encuentra a aproximadamente 60 kilómetros de Uruapan. Su actividad agrícola representa una fuente fundamental de ingresos para numerosas familias, pero también lo convirtió en un territorio de interés para grupos delictivos.
Ante los episodios de violencia y las exigencias económicas a productores, algunos habitantes decidieron participar en grupos de autodefensa. Con el paso del tiempo, este esquema de vigilancia comunitaria se ha mantenido en coordinación con elementos policiales especializados.
Barricadas como primera línea de vigilancia
En distintos accesos al municipio permanecen puntos de control que son vigilados durante el día y la noche. La presencia de ciudadanos organizados y cuerpos de seguridad busca impedir el ingreso de personas vinculadas con actividades delictivas y mantener bajo vigilancia las principales vías de comunicación.
Habitantes como Adolfo recuerdan que la organización surgió como una respuesta ante el hartazgo provocado por años de inseguridad. Para quienes viven y trabajan en la zona, las barricadas representan una forma de proteger a sus comunidades y garantizar que la actividad agrícola pueda continuar.
De acuerdo con testimonios locales, la estrategia de seguridad ha contribuido a modificar el panorama delictivo del municipio. Los habitantes aseguran que actualmente existe una mayor sensación de tranquilidad y que delitos como secuestros, extorsiones y homicidios dolosos dejaron de formar parte de la cotidianidad que enfrentaban años atrás.
El aguacate, eje económico
La seguridad también está directamente relacionada con la producción agrícola. Tancítaro mantiene una intensa actividad en el cultivo y comercialización del aguacate, producto que representa uno de los principales motores económicos de la región.
Para productores y trabajadores del campo, mantener libres de violencia las zonas productivas resulta indispensable para continuar con la cosecha, traslado y comercialización del fruto.
Sin embargo, el modelo de vigilancia comunitaria también plantea interrogantes sobre el papel que deben desempeñar las instituciones de seguridad y sobre la necesidad de garantizar que la protección de las comunidades permanezca dentro del marco de la legalidad.
Por ahora, Tancítaro representa un caso particular dentro de Michoacán: una población que, después de años de enfrentar al crimen organizado, sostiene que la organización comunitaria y la vigilancia permanente ayudaron a recuperar espacios de tranquilidad y a proteger una actividad económica fundamental para sus habitantes.
